Responsive image
Responsive image
Entrenamiento para el uso de Bozal

 

Ser un Dueño Responsable incluye colocarle un bozal a tu perrito en determinadas situaciones o por algunas causas, aquí algunas de ellas:

– No le gusta que su propia familia se le acerque dentro de la casa y es territorial con algunos objetos o lugares.

– No le gusta ir al veterinario o a la peluquería y trata de morder a los que lo rodean.

– Tu perro pertenece a alguna raza que según las leyes tiene que llevar un bozal en la vía pública.

- Tu perro tiene comportamientos agresivos o reactivos hacia otros perros o personas.


AtencionCanina.com

Antes de utilizar el bozal, es muy importante hacer un trabajo para que se habitúe a llevarlo y no perciba el bozal como algo desagradable.

El primer paso en este proceso consiste en familiarizarse con el bozal y manejarlo antes de utilizarlo con el perro, por ejemplo cerrándolo y abriéndolo varias veces en frente de él y asociarlo con alguna recompensa o caricia, nunca dejar que lo muerda o se los quite de las manos.

Cuando manipularlo resulte fácil y natural, es hora de empezar los ejercicios con el perro. Pasos para para poner un bozal a tu perro, la introducción del bozal se debería dividir en pasos pequeños:

1.      Mostrar al perro el bozal, dejar que se acerque y lo huela y entregarle enseguida unas rueditas de salchicha cruda (a menos que tenga alguna contraindicación del veterinario) – 3 días.

2.      Colocar unos pedacitos de salchicha dentro del bozal y mostrárselo al perrito para que coloque el hocico en el bozal por el interés de las salchichas, dejar que se los coma sin ajustar o cerrar el bozal, incluso dejar las tiras a los lados – 3 días.

3.      Aumentar el tiempo durante el cual el perro tiene que mantener el hocico en el bozal para recibir un premio (salchichas). Para esta fase es importante poder dar premios al perro mientras tiene el bozal puesto. En la mayoría de bozales esto es posible a través de la parte delantera del bozal – 4 días

4.      Mientras el perro tiene el hocico en el bozal, acercar las cintas que sirven para atar el collar a la parte trasera del cuello pero sin cerrarlas, premiar y quitar el bozal – 3 días.

5.      Repetir lo mismo que antes pero en este caso cerrar las cintas detrás del cuello del perro, premiar y quitar el bozal. Al principio las cintas deben estar un poco “sueltas”, a medida que el perro se ha acostumbrado a llevar el bozal, se pueden ir ajustando las cintas hasta que el bozal esté bien colocado – 2 días.

6.      Aumentar de forma progresiva el tiempo durante el cual el perro tiene el bozal puesto – 3 días.

7.      Cuando el perro ya tolera llevar el bozal, hay que acostumbrarle a moverse llevándolo puesto, poner la correa y realizar desplazamientos dentro de casa – 4 días.

Si todo esto ya está listo y el perro tolera bien el bozal, es hora de repetir los ejercicios en la calle. Cuando se cambia de lugar, siempre es buena idea repetir los pasos del entrenamiento realizado en casa. Esta vez será todo mucho más rápido y nos aseguramos de que el perro siga teniendo una buena asociación con el bozal. A partir de este momento la idea es seguir manteniendo la asociación positiva entre el bozal y estímulos agradables como una comida sabrosa, un juego divertido o un paseo agradable.

Un detalle que se te podría escapar: el número de pasos y el tiempo necesario (días) para completar este proceso de habituación pueden variar en función del perro, la cantidad de días que se colocaron en cada paso son en promedio, pero de seguro variará de perro en perro, la clave es tener paciencia. La habituación realizada de esta manera permite el uso del bozal como una herramienta más en la gestión diaria del perro y evita reacciones de evitación y rechazo en los momentos en los que sea necesario utilizarlo.

Errores comunes que se pueden hacer durante este protocolo de habituación

·         Acercar el bozal al hocico del perro: lo que se intenta conseguir es lo contrario, es decir, se intenta conseguir que el perro colabore activamente y acerque él mismo el hocico al bozal.

·         Forzar al perro durante el proceso: si el perro muestra signos de evitación, hay que ir más lento.

·         Creer que el proceso ya se ha completado y se puede salir a la calle con el bozal cuando el perro se deja colocar el bozal por primera vez.

·         Quitarle el bozal en seguida si el perro intenta quitarse el bozal con la pata: es mejor distraerlo llamando su atención sobre algo diferente, por ejemplo pedirle que haga un comando conocido, y cuando esté distraído, quitarle el bozal. Contar los segundos que permite tener el bozal puesto sin tratar de quitárselo, en los próximos ensayos habrá qué tener en cuenta esta información para poder progresar correctamente en el proceso de habituación.

·         Colocar el bozal sin ajustarlo bien o si la talla no es la correcta. El bozal es efectivo solo si es de la medida correcta y si está bien ajustado.

Este protocolo enseñará al perro a estar relajado mientras lleva puesto el bozal y a no intentar quitárselo todo el tiempo, pero antes de usar el bozal es útil que consultes también los 10 puntos que NO tienes que hacer con un bozal.

1.      Utilizarlo sin haber habituado antes al perro a llevarlo: lo más probable es que el perro perciba el bozal como una molestia y su percepción del bozal vaya empeorando cada vez que se le coloca a la fuerza. Cuando las malas experiencias se repiten, los perros pueden intentar escapar o llegar a defenderse de forma agresiva cuando ven que el propietario está a punto de ponerle el bozal.

2.      Utilizarlo solo como medida excepcional en los momentos críticos (ej.: solo durante la visita veterinaria o solo durante otra situación desagradable). El perro acaba asociando el bozal con algo desagradable y se hace más complicado utilizarlo más adelante. Llevar el bozal debería ser una actividad normal para el perro, así que se debería introducir en la rutina diaria del perro y ponérselo de vez en cuando incluso cuando no necesita llevarlo.

3.      Utilizar el bozal para resolver un problema de miedo o agresividad sin hacer ningún ejercicio específico para cambiar la percepción que el perro tiene del estímulo que provoca la reacción de miedo o de agresividad. Si se utiliza simplemente como herramienta prevenir mordidas, lo más probable es que el problema de conducta empeore. En cambio, si se utiliza como medida de seguridad dentro de un plan de modificación de conducta, es una ayuda preciosa para trabajar en seguridad.

4.      Utilizar el bozal para conseguir que dos perros dejen de pelearse. Los perros se pueden pelear y hacer daño incluso teniendo el bozal puesto y el conflicto que tienen no solo puede seguir estando sino que puede empeorar. En cambio el bozal se puede utilizar como medida de seguridad mientras se realizan ejercicios para que los perros cambien la mala percepción que cada uno tiene del otro.

5.      Utilizarlo para evitar que el perro realice destrozos cuando se queda solo en casa: tanto si se trata de un problema de ansiedad por separacióncomo si son destrozos relacionados con una falta de estimulación ambiental o de ejercicio físico, el bozal no resuelve el problema y podría incluso empeorarlo. Además el perro podría hacerse daño al intentar quitarse el bozal o acabar realizando otros comportamientos problemáticos.

6.      Utilizarlo para evitar que el perro ladre: los ladridos excesivos pueden tener muchas explicaciones y a menudo se relacionan con problemas de ansiedad. Dejar al perro con el bozal puesto para que no ladre no resuelve y puede incluso empeorar el problema que provoca el ladrido.

7.      Utilizarlo para castigar al perro: el uso de bozal para castigar al perro, puede provocar reacciones agresivas, en estudios realizados, el 25% de los perros que han recibido este castigo han reaccionado de manera agres.

Para adquirirlo visitar el link:

http://www.atencioncanina.com/getinfo.php?id=127











Responsive image
Responsive image